¡Nos estamos quemando!


Literal y emocionalmente, ¡nos estamos quemando!


Literal, en el sentido ambiental. Las temperaturas son cada vez más extremas y nos toca vivir soportando temperaturas, cada vez, más elevadas.


Sin embargo, en esta oportunidad, quiero hablarles de lo que está sucediendo en nuestros entornos laborales actuales: el síndrome del quemado, o mejor conocido como burnout.


Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó el burnout como una enfermedad* y fue incluido en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).


¿Pero qué es el burnout?


Es un síndrome psicológico que surge a raíz de la percepción de fuentes de estrés en el ámbito laboral. Las características principales de éste son: agotamiento extenuante, actitud caracterizada por el cinismo y el desapego al trabajo, así como la sensación de ineficacia y falta sensación de logro*.


Originalmente, el término se empezó a utilizar en las/los profesionales del área de la salud, porque se empezó a encontrar en ellas/os desgaste emocional ante los resultados alcanzados con las/los pacientes. Poco a poco, el término empezó a extenderse a otras áreas, incluyendo la maternidad (surgió el término mommy-burnout), hasta llegar al ámbito laboral en lo general.


Y es que, no podemos negar que las exigencias en el ámbito laboral actual son de muy alta demanda y generadoras de un estrés desmedido. Bajo la premisa del "trabajo bajo presión" o "lleno de retos", se viven experiencias que llevan a diversas personas a sentirse con alto grado de malestar emocional, ¿y saben qué es lo peor? Que muchas veces se considera que el sentirse estresado es lo normal, lo esperado, lo válido, incluso, lo que asegura que alguien realmente está trabajando. ¿Se dan cuenta de lo dañino que es eso? Si te sientes estresada/o, significa, entonces, que se está trabajo arduamente.


Paradójicamente, el impacto en el/la colaborador/a puede ser profundo, y por ende, en la productividad de cualquier organización. Algunos de los síntomas físicos que se pueden presentar son: debilidad, fatiga, depresión, insomnio, trastornos en el sistema nervioso, cardiovascular, digestivo, respiratorio y endocrino, deterioro del sistema inmune, además de los síntomas de agotamiento emocional, despersonalización, falta de motivación, apatía, sentimientos de inseguridad, angustia, falta de iniciativa, entre otras*.


Obviamente, esto involucra un impacto en términos monetarios en las empresas. Según algunos datos de investigaciones, se estima que en la Unión Europea se incurre en gastos por 20 millones de pesos al año, relacionados al impacto del burnout. Mientras que en los Estados Unidos se cree que alrededor del 50% al 60% de la jornada laboral es impactada por el estrés y otros síntomas relacionados al burnout*.


Frente a estos datos abrumadores, era momento en que la OMS considerara el desgaste laboral como algo que no debe continuar siendo ignorado, sino todo lo contrario, visibilizar esta problemática que afecta a muchas y muy diversas personas, y que tiene un impacto, no únicamente a nivel económico-laboral, sino también personal-familiar-afectivo-social, ya que las personas que sufren de burnout también viven un decremento en la calidad de sus relaciones sociales, afectivas y familiares, además, de la posibilidad de sufrir depresión y/o ansiedad.


Prevenir y atender el burnout es urgente, para mantener una adecuada salud mental y emocional. Para ello, se pueden hacer diversas acciones*:

  • Meditación.

  • Técnicas de respiración.

  • Entrenamiento en asertividad.

  • Entrenamiento en habilidades sociales.

  • Técnicas de autocontrol.

  • Plan alimenticio adecuado.

  • Evitar fumar o beber en exceso.

  • Control de pensamientos irracionales.

  • Apoyo social.

  • Mejora en la comunicación institucional.

  • Capacitación.

El burnout es una condición que se puede prevenir y atender. Es importante no minimizar el malestar que alguna persona puede manifestar, bajo alegatos de que no esté comprometido con el trabajo, o juicios que mermen su autoconfianza o autoestima.


Si sientes que el trabajo te está siendo más difícil, presentas apatía y desánimo, te muestras irritada/o, el estrés te afecta en aspectos físicos como dolores de cabeza, tensión en los hombros, colitis, malestares estomacales, quizás, estás presentando un cuadro de estrés laboral. Es muy importante, para ti y para tus seres queridos, que te cuides.

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C. 8A # 346 entre 31A y 31B

San Esteban - Mérida, Yucatán

  • Psicólogo Edgardo Flores
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