¿Cómo funciona la psicoterapia?


Decidir acudir a psicoterapia no es algo sencillo y fácil de hacer, ya que están relacionadas diversas variables que pueden obstaculizar pedir ayuda profesional. Entre algunas de las razones por las que es difícil asistir, se encuentran los estigmas, la cuestión económica, el desconocimiento sobre los enfoques y sobre cómo funciona la psicoterapia, la vergüenza, la distancia, malas experiencias previas, tabús, etcétera.


Hoy me gustaría platicarte, a grandes rasgos, cómo funciona la psicoterapia, cuáles son los beneficios y qué aspectos es importante tomar en cuenta para que le saques el mayor provecho a este espacio de crecimiento personal.


Comúnmente, cuando pensamos en acudir a psicoterapia, es porque estamos presentando algún tipo de malestar emocional y/o cognitivo que empieza a afectar diversas áreas de nuestra vida. Es probable que hayamos intentando solucionarlo con diversas estrategias, como el distraernos, hacer ejercicio, platicarlo con otras personas, leer algún libro, escuchar algún podcast, ver algún video sobre el tema, o quizás, simplemente ignorarlo, con la creencia de que ya pasará. Sin embargo, a pesar de todos nuestros esfuerzos, el malestar continúa.


Desafortunadamente, el desconocimiento sobre cómo funciona la psicoterapia contribuye a no considerarla como una estrategia importante al momento de presentar alguna condición emocional, cognitiva o conductual. Sumado a esto, también están las ideas erradas que afirman que buscar ayuda psicoterapeútica es únicamente para personas locas, débiles, o que simplemente quieren gastar su dinero.


El sueño de muchas psicólogas y psicólogos, es lograr un posicionamiento adecuado, para que la psicoterapia sea una opción primaria al momento de presentar algún tipo de malestar emocional. Algo parecido a lo que haríamos si estamos sufriendo alguna afectación física. Si me empiezo a sentir mal físicamente, lo lógico es acudir a consulta médica, para que ese profesional nos oriente sobre lo que es necesario hacer para recuperar la estabilidad orgánica. Sí, en verdad, ése es uno de nuestros sueños.


Sin embargo, en la mayoría de los casos, la opción de ir a psicoterapia, suele ser de las últimas. Por esto mismo hay que tener en cuenta algo importante: queremos eliminar, lo más rápido posible, el malestar que estamos sintiendo. ¡Por supuesto! La aspiración es válida y lógica: nadie quiere vivir con sufrimiento durante mucho tiempo. Sin embargo, aquí es donde es importante comprender la diferencia entre los tratamientos médicos y el tratamiento psicológico.


La farmacología atiende los aspectos orgánicos, tanto los síntomas como causas, y los medicamentos se enfocan a ello. Sin embargo, la psicoterapia ahonda en razones cognitivas, emocionales y conductuales que no se ven, que son abstractos, que son profundos, y muchos de ellos inconscientes, por lo que, desafortunadamente, no es tan rápida como nos gustaría.


Creo, desde mi perspectiva, que ésta es una de las razones por las que consideramos que la psicoterapia no funciona: porque llegamos con la expectativa y el deseo de que sea rápida, inmediata, que el profesional de la psicología nos diga algo "mágico" que nos ayude a eliminar el sufrimiento.


Insisto, no estoy diciendo que no sea posible recibir algunas orientaciones para iniciar el proceso de eliminación de ese malestar, pero, esto, no será inmediato.


Acá hago una acotación importante sobre estrategias pseudocientíficas que aseguran que son capaces de eliminar, de raíz y con prontitud, cualquier malestar psicológico y emocional. ¡ES FALSO! Ninguna estrategia psicológica basada en evidencia científica, tiene la respuesta para una recuperación inmediata. Todo proceso válido es paulatino y gradual, y estará cobijada por las estrategias pertinentes de cada enfoque de atención.


Esto no nos debe llevar al desánimo, sino a la toma de conciencia sobre cómo funciona la psicoterapia.


Por poner una alegoría, un proceso psicoterapeútico es como ir al gimnasio. Independientemente de cuáles sean los motivos y los objetivos de ir, sabemos que para alcanzarlos tenemos que mantener ciertas actitudes: disciplina, constancia, dedicación, paciencia, esfuerzo, compromiso, y sobre todo, hacer las repeticiones recomendadas por el entrenador o entrenadora. En los primeros días, semanas o incluso meses, no veremos un cambio significativo, pero sí paulatino; que al paso del tiempo (y del esfuerzo) nos llevará a alcanzar la meta deseada.


Sí, así funciona la psicoterapia. Se requieren estas actitudes para realmente transformarnos significativamente.


Ahora bien, ya que se comprende que iniciar un proceso psicológico requerirá disciplina, constancia, dedicación, paciencia, esfuerzo, compromiso, y muy probablemente, la repetición de las recomendaciones dadas por el o la psicoterapeuta, habrá de surgir una inquietud importante: ¿Con quién ir?


Lo común es que, al llegar a este punto, solamos preguntar en grupos, con familiares, amigas y amigos, o incluso buscar en internet o en redes a alguien que nos pueda ayudar. Son buenas estrategias, sin embargo, antes de iniciar la búsqueda de una psicóloga o psicólogo, pregúntante: ¿Qué es lo que quiero trabajar? ¿Cuáles son los principales temas que me gustaría abordar? ¿Lo que siento está relacionado a la ansiedad, la depresión, al duelo, sufro violencia, apego, estrés, podría haber condiciones orgánicas, está relacionado a nuestra sexualidad, etc? Las temáticas son amplias y variadas, pero es importantísimo definir qué quieres trabajar como base.


¿Por qué es importante? Porque en psicología clínica hay muchos enfoques de abordaje, y según el enfoque, se definen las estrategias para trabajar con ciertos temas. Cada enfoque tiene su particular forma en ver las situaciones humanas. Por mencionar algunas, existe el psicoanálisis, las terapias cognitivas-conductuales, las humanistas, existencialistas, gestalt, sexología, neuropsicología, etc. También es importante tomar en cuenta el área de formación y expertís del psicoterapeuta, porque no todos las psicólogos y psicólogas trabajamos con todo (además que no suele ser ético). Por ponerme como ejemplo, mi área de formación y expertís me permiten abordar el suicidio, la depresión, el duelo, las pérdidas, temas de pareja y ciertos aspectos de la ansiedad; pero en muchos casos, refiero situaciones a colegas mucho más expertos o expertas en otros temas.


Como dice una amiga: "Zapatero a tus zapatos". Antes de acudir con un profesional de psicología, es necesario investigar el tipo de enfoque que maneja, sus áreas de experiencia y de formación (cursos, talleres, etc.). Todo aquello que te ayude a tomar la mejor decisión, porque invertirás tu dinero (si es en el ámbito privado) y tu tiempo en un proceso que requiere de tu confianza para el éxito.


Hablemos ahora de contacto con el psicólogo o psicóloga. Mi recomendación es que tengas preparadas una serie de preguntas sobre su enfoque, metodología, experiencia y formación en los temas que quieres trabajar, honorarios, tiempo de logro de objetivos, abordaje de casos similares, entre otros. Si con sus respuestas de convence, podrás programar una primer cita para conocerle.


Esta primer cita es de importancia, porque tendrás que estar atenta o atento a cómo te sientes y las perspectivas que te pueda dar sobre la eficiencia del tratamiento con respecto a tu situación. Si bien, hay una tendencia generalizada de que, al preguntarle al profesional cuánto tiempo tomará recuperarse, éste responda "depende"; la realidad, es que, si es un enfoque basado en la evidencia, sí hay un estimado, porque hay una metodología y hay experiencias previas de éxito. Mucho ojo con esto.


Si quisieras contratar a un arquitecto o arquitecta, es lógico preguntárle el aproximado en tiempo en que estará construida tu casa. Necesitas cierto grado de certeza para poder contratar sus servicios. Algo parecido es válido en psicoterapia.


Algo que yo recomiendo, basándome en el enfoque que yo manejo, es que lleven un registro de sus sesiones. Algo así como una bitácora o un diario psicoterapeútico, que les ayude a ser conscientes del proceso, de las formas de intervención, de las reflexiones obtenidas en cada sesión o cualquier idea o actividad que forme parte de éste y que, a la larga, nos sirva como una estrategia para percibir el cambio en nuestra vida. Claro que esto dependerá de cada enfoque, pero, sí es altamente recomendable hacerlo.


¿Les digo un secreto? En realidad, el proceso de cambio no ocurre, necesariamente, en el consultorio. En realidad, ocurre afuera. Es mu común que, dependiendo del enfoque, se recomienden una serie de acciones a realizarse en el día, y es de suma importancia realizarlas, porque es lo que, en realidad, producirá el cambio en ti.


Suelo decirle a las personas que las actividades fuera del consultorio son lo más importante. Usando nuevamente una alegoría, es similar a la fisioterapia. Cuando vamos a consulta de rehabilitación, la fisioterapeuta evalúa nuestro grado de afectación y nos indica las pautas a realizar (ejercicios) que son importantes realizar para ir fortaleciendo el área que presenta una discapacidad. En la medida que las realicemos, una y otra vez, una y otra vez, es que los músculos y las articulaciones podrán recobrar su funcionalidad. Lo mismo que nuestros pensamientos, emociones y conductas.


Como lo he mencionado antes, el cambio es gradual, pero constante; es paulatino, pero debe tener muy claro el objetivo e identificar las causas que evitan los avances. Por supuesto que hay ajustes, pero esto no necesariamente significa estancamiento. Es importante que evalúen constantemente si el enfoque con el que están trabajando les está dando esos avances (aunque pequeños y graduales) que les acerca a la meta que se han planteado en un inicio. Si esto no es así, es recomendable que se lo manifiesten a la persona que les está dando la atención psicológica para corregir o canalizar.


Por último, es necesario que sepas que, si estás ya en un proceso psicoterapeútico, es necesario ser constantes. Sin una constancia, será mucho más complicado alcanzar la meta que deseas. Plantéate, de antemano, la frecuencia, ya sea semanal, cada diez días o quincenal, y comprométete con ella, tomando en cuenta los recursos con los que cuentas. La frecuencia es una variable clave de un proceso psicológico.


Nuevamente recordamos el ejemplo del gimnasio: la única forma de alcanzar los objetivos, es acudir, en forma constante, para lograr ser más fuerte, más delgado o delgada, más ágil, o el objetivo que te hayas planteado. Es igual con la psicoterapia.


Pues, bien, éstas son algunas de las pautas que les puede ayudar a comprender cómo funciona un proceso psicológico, sus alcances, sus métodos y lo que deben tener presente mientras acuden con un profesional de la psicología. Espero, en verdad, que les sea de suma utilidad y contribuya con ello a una mejor aceptación y comprensión de las intervenciones psicoterapeúticas.


Cualquier duda o inquietud, saben que pueden contactarme por cualquiera de los medios que están a su disposición.

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