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Hablemos, pero hablemos en forma responsable



Hablar sobre el suicidio es importante, hay que visibilizar este complejo fenómeno: los factores de riesgo, los factores detonantes, las señales de riesgo, el entramado complejo del fenómeno, los factores de protección las recomendaciones para acompañar a alguien que puede estar en riesgo, entre otros aspectos. Pero no es hablar a la ligera ni de lo que sea, porque hablar en forma inadecuada, puede contribuir en forma importante al Efecto Werther.


¿Y qué es el Efecto Werther? Es un fenómeno que ha sido estudiado por diversas instancias, entre ellas, la Organización Mundial de la Salud, que ha encontrado la influencia que tienen los medios de comunicación y la forma de hablar sobre el tema en las personas.


Conocemos la importancia que la comunicación tiene para percibir la realidad. Han sido documentados los casos en cómo los medios pueden intervenir en forma relevante en las formas en cómo se percibe un fenómeno, y por ello, se resalta la importancia de tomar conciencia de las formas de hablar y comunicar una noticia referente al suicidio.


En forma personal, he insistido en que dichas notas habrían de ser incluidas en las secciones de salud y no en las policiacas, ya que cada una de ellas tiene diferentes formatos y estructuras narrativas. Entiendo, que las notas de la sección de policías tienen un enfoque descriptivo, que brinda detalles sobre el hecho. La sección de salud es diferente, porque tiene el objetivo de informar, profundizar, generar conciencia, invitar a la acción, y suele estar acompañada de las observaciones de alguna persona experta en el tema.


Ante una realidad que nos pide tomar acción, reitero el tener presente que es importante hablar, pero hablar en forma responsable sobre el tema.


Quienes estamos enfocados en el trabajo de prevención, atención, posvención e investigación del riesgo suicida, hablamos sobre el Efecto Papageno y lo necesario que es hoy en día promoverlo insistentemente.


Existen diversos manuales y guías con recomendaciones para abordar el tema del suicidio en los medios de comunicación. Además, hoy en día, habrá que considerar que cualquier persona tiene ya el poder de expresarse a través de los distintos medios disponibles para ello: redes sociales, blogs, revistas digitales e impresas, formatos de transmisión en vivo, etcétera.


¿Por qué recordar todo ello? Por lo que he visto que ha girado en torno al fallecimiento del Ex Rector de la Universidad de Guadalajara, Raúl Padilla, y lo que genera en el entorno social un acontecimiento como éste.


Porque no es únicamente dar a conocer la noticia, es lo que este tipo de notas genera en el entorno social: los comentarios llenos de tabús, estigmas, mitos y reduccionismos de un fenómeno amplísimo, complejo y diverso. Y es, hoy por hoy, uno de los puntos sobre los cuales habría que hablar sobre la responsabilidad de quien comunica. ¿Qué efecto provoca en quienes leen, escuchan y/o ven una nota o un comentario sobre el tema?


Por todo esto hay que ser enfáticos. Si no tomamos conciencia de la responsabilidad al momento de hablar del tema, estamos siendo partícipes de los factores de riesgo, como, seguramente, lo estaremos siendo (sin tener la intensión) en muchos otros.


¿Cuáles son algunas pautas recomendadas al momento de hablar o comunicar sobre el suicidio?

  • Hacer uso de la palabra suicidio en forma responsable, evitando vincularla a palabras que generen amarillismo, morbo o juicio.

  • Evitar hablar o insinuar causas, ya que el fenómeno es complejo y en los entornos de suicidología no se usa dicha narrativa, sino que siempre hacemos hincapié en que son factores de riesgo y factores detonantes. Hacer mención de una persona como causa puede tener un impacto difícil de superar en la persona mencionada.

  • No insinuar que es un acto que se justifica por equis o ye motivo. Habrá que recordar que el sufrimiento emocional es una de las características más sobresalientes que suele experimentar la persona.

  • Evitar hacer juicios sobre el hecho ni utilizar frases moralizantes, como cobardía, puerta falsa, salida fácil, malo, incorrecto, indebido, egoísta, no pensar en alguien, etcétera.

  • No mencionar el método ni mucho menos describirlo, ya que podría incentivar y/o dar alguna idea para alguna persona que pueda estar presentando situaciones de riesgo. Dicha recomendación tiene especial énfasis cuando la persona puede ser reconocida en el entorno.

  • Si existe alguna grabación o carta póstuma donde la persona da motivos, evitar darlos a conocer. Corresponderá a las instancias hacer las autopsias psicológicas para analizar las complejidades de ese caso en particular, además, es una forma de respetar el duelo de las y los sobrevivientes.

  • Siempre recordar que el suicidio es un fenómeno complejo que puede ser atendido y acompañado por profesionales capacitados/as en el tema y que es posible disminuir y erradicar el riesgo.

  • Evitar inferir trastornos mentales sobre la persona que ha muerto por suicidio. Si bien, se ha insistido que el 90% de los casos suelen tener presente un trastorno, hoy hemos comprendido que dicha narrativa es parcial, ya que el riesgo suicida es un conglomerado de factores, entre los que se puede encontrar la presencia de alguna condición mental, como depresión, ansiedad, estrés postraumático, trastorno de la conducta alimentaria, entre otros, pero ninguna explica por completo la condición del riesgo suicida.

  • Incluir los comentarios profesionales de una persona experta en el tema, para evitar caer en mitos, estigmas, visiones parciales, estereotipos, tabús, etcétera.

  • Evitar poner fotos de la persona, del lugar, alguna imagen que haga inferencia al método. En su lugar, destacar los números locales, regionales, estatales o nacionales de ayuda.

  • Ser cuidadosos al redactar o hablar, ya que se pueden hacer uso de palabras desactualizadas como suicidio consumado, suicidio no logrado, cometer suicidio, el/la suicida, entre otros. Los términos actualizados son: muerte por suicidio, intento de suicidio, persona en riesgo suicida, persona que ha muerto por suicidio, las y los sobrevivientes.

  • Acompañar el discurso de casos de resolución positiva, que brinde y comparta esperanza, posibilidades, alternativas.

  • Ampliar la mirada sobre el fenómeno, evitando remarcar únicamente los factores personales, siendo que existen diversos factores sociales que suelen incidir en forma importante en una muerte por suicidio.

  • Siempre tener presente el dolor de las y los sobrevivientes y lo complejo del duelo por suicidio. Hacer inferencias sobre culpas, causas, razones, únicamente puede abonar en forma importante al sufrimiento que estas personas están experimentando.

  • Un intento de suicidio NUNCA debe ser noticia, porque suele ir acompañado de estigmas y señalizaciones sociales, además, que genera una huella digital difícil de borrar que podría afectar a la persona que realizó el intento.


Éstas son sólo algunas pautas generales que es menester tener presente al momento de comunicar o hablar sobre una muerte por suicidio. Si los medios y las personas que suelen tener influencia en el público en general, tenemos presentas dichas recomendaciones, podremos abonar en forma significativa en la prevención del suicidio.


Es cuando.


Líneas de ayuda

Salvemos una vida: 9999.45.37.77, 999924.59.91, 075

Centro de apoyo a la salud mental del Ayuntamiento de Mérida: 9999.49.83.53

Línea de apoyo emocional del Estado de Yucatán: 800.108.8000

Sak Fundación: 5581.20.92.62

DIF Yucatán: 9999.27.71.42, 999927.18.56 Ext 101

SAPTEL: 5552.59.81.21

The Trevor Project: 5592.25.33.37

Línea de la vida: 800.911.2000



Edgardo Flores Herrera

Promotor de la Asociación Yucateca de Suicidología

Fundador de la Red Nacional de Ciencia y Estudio del Riesgo Suicida

Impulsor del Observatorio Estatal del Suicidio de Yucatán

Miembro de Papageno, Asociación de Profesionales para la Atención y Postvención del Riesgo Suicida

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