Cuerpo sano y mente sana


Uno de los principales propósitos del inicio de un nuevo año es el de mejorar nuestra salud física, haciendo ejercicio y alimentándonos mejor, lo cual es sumamente valioso e importante.


En diversas oportunidades lo he dicho: el autocuidado físico es una muestra de amor propio. Cuidar nuestra alimentación y el hacer alguna actividad física relevante es, y siempre será, una declaración de ser una prioridad para nosotras/os mismas/os. Insisto en ello.


No quisiera que olvides que para lograr esto se requiere de mucha perseverancia, disciplina y paciencia, especialmente, para lograr que esta actividad se convierta en un hábito de vida y no sea sólo la moda o algo pasajero.


Aprovecho para enfatizar la, también, importancia del cuidado de la salud mental y emocional, que, como se ha demostrado cada vez más, es parte importante de la salud integral. No hay verdadera salud si descuidamos nuestras áreas mentales, psicológicas y afectivas, dado que juegan un papel relevante en nuestra percepción de bienestar.


Enfocarnos en nuestra salud mental, es ir construyendo una fortaleza que nos ayudará a resistir los posibles embates de una vida que, muchas veces, es ilógica, incierta e impredecible.


Atrás debemos dejar los tabúes que sólo causan daño cuando de salud mental se habla. Las consultas psicológicas o psiquiátricas no son (sólo) para las personas locas, sino que está dirigida a aquellas personas que quieren mejorar en diversos aspectos de su vida. Algunos hablan de no creer en la psicología, como si ésta fuera únicamente un cúmulo de ideologías basadas en la intuición o la ficción, cuando en realidad, la psicología es una ciencia que, a través de los diferentes resultados en los estudios, va validando las mejores estrategias para la atención y el cuidado de las personas.


Las enfermedades emocionales siempre han existido, pero desafortunadamente se les ignoró y no se les consideró relevantes, o, se creía que les pasaba a personas débiles con poca fortaleza mental. Hoy sabemos que le puede suceder a cualquiera, independiente de su condición.


Y bien, ¿qué puedes hacer para incluir en tus propósitos de Año Nuevo tanto la salud física como la mental? Aquí te comparto algunas ideas:


1. Calendariza tus actividades físicas. Ya sea que hayas planeado hacer ejercicio durante toda la semana o 3 veces a la semana, ponlas en tu agenda y respeta esos horarios. Recuerda que es para ti.


2. Toma agua en lugar de refrescos embotellados, al menos, 3 litros a lo largo día. Sé que estamos muy acostumbrados a las bebidas gasificadas, pero cada vez se demuestra más la incidencia negativa en nuestra vida de todas éstas.


3. Define un para qué quieres hacer ejercicio, algo que te inspire y te mueva en los momentos de mayor dificultad, de pereza o de resistencia. Ten muy cerca ese para qué, para que lo tengas, la mayor parte del tiempo presente y sea algo más fuerte, incluso, que tú. misma/o. Créeme, no todo el tiempo uno tiene el deseo de hacer ejercicio, pero cuando tenemos presentes los para qué los estamos haciendo, surge una fuerza mayor.


4. Hazte una revisión médica cada cierto tiempo. Nunca está de más saber cómo está nuestra situación física. Si bien hay cosas que son inevitables, al menos, podrás estar mejor preparada/o para lo que vendrá.


5. Acude, también, al dentista. La salud bucal también forma parte de la salud física y lo que sucede con nuestra dentadura tiene un impacto en todo nuestro desempeño físico. Los dientes no son sólo vanidad, sino también un área que tenemos que tener presentes siempre.


6. Escribe un diario de gratitud. Trabajar en una actitud agradecida, te ayudará a enfocarte en los aspectos positivos que recibimos en el día a día, y no únicamente en lo negativo. A la larga, esta perspectiva te hará vivir de una forma diferente.


7. Lee, al menos, 1 ó 2 libros al mes. Desarrollar nuestro aspecto intelectual nos ayuda a salir de la ignorancia, y bien dice una poderosísima frase: “la verdad os hará libre”. Aprender mantendrá a tu mente ocupada, y esto te llevará a crecer y a ser una mejor persona.


8. Practica alguna actividad contemplativa, sea ya la meditación o la oración. Diversas investigaciones han validado el alto impacto positivo que estas acciones tiene en la vida de las personas porque nos ayudan a encontrar un estado de paz entre tanto ajetreo cotidiano.


9. Viaja, conoce, descubre. No tiene que ser a un lugar lejano. Estoy seguro que muy cerca de ti hay lugares que aún desconocidos para ti. Investiga un poco, y cada cierto tiempo date la oportunidad de conocer nuevos espacios, museos, zonas arqueológicas, lugares naturales, pueblitos y comunidades. El entrar en contacto con otras culturas u otras formas de pensar abre nuestra mente y nuestro espíritu, nos ayuda a la comprensión y a la empatía.


10. Ponte metas realistas y trabaja para conseguirlas. La sensación de logro en nuestra vida siempre será un aspecto que nos ayudará a mantenernos en un estado de bienestar. Las metas pueden cambiar para adaptarlas a nuestras circunstancias, pero es importante tenerlas, pequeñas, medianas, grandes, qué importa, pero tenlas.


Estoy seguro que estas ideas te ayudarán enormemente a vivir una vida con mayor plenitud, mayor paz, mayor entusiasmo. Perdón por insistir en la paciencia, la perseverancia y la disciplina, pero son los ingredientes principales para cualquier proceso de mejora, así que, manos a la obra. Cualquier momento es tu momento, así que empieza ahora.


Recuerden que les quiero, y por ello, quiero lo mejor para ti, para mí, para todas y todos.

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San Esteban - Mérida, Yucatán

  • Psicólogo Edgardo Flores
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